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Obstáculos Mentales

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Por Wally T. Vega

Marta tuvo una infancia feliz. Única hija mujer entre tres hermanos, fue la adoración de sus padres. Como era pequeñita, no muy alta y más bien delgada, todos  la mimaban con exceso. Sus hermanos la protegían en la escuela. Y en casa, su padre se encargaba de que “su niña” recibiera siempre lo mejor.

 Entre otras  cosas, cuando tenía algún resfrío y debía tomar alguna medicina, papá lo arreglaba para que fuera lo menos difícil posible. Si  el médico le recetaba pastillas o cápsulas, papá las disolvía en una cuchara pequeña, y las mezclaba con un poco de agua, para dárselas a Lucía.

 Este amor y atención no convirtió a Marta en una muchacha tímida y caprichosa como era de esperarse. Por naturaleza Marta era simpática y agradable. Los mimos y las atenciones no afectaron su carácter. Sin embargo fue creando algunos “obstáculos mentales”, según sus propias palabras, en cuanto a lo que ella “podía hacer”.

 Por ejemplo, la niña “no podía” tomar la leche sino con mucha azúcar, “no podía” correr porque se cansaba enseguida, “no podía” tomar  pastillas o capsulas enteras sino estuviesen disueltas en agua…

Fueron pasando los años, y Marta se convirtió en una señorita, una joven no muy alta, delgada y sumamente atractiva y bonita. Desde luego se había educado muy bien. Fue buena estudiante y cuando se graduó de bachiller lo hizo entre las primeras de su clase.

Sin embargo también interiorizo en esos años una lista de cosas que “no podía hacer”. Sencillamente aceptó las acciones de sus padres que le dieron con todo su amor, las mismas que establecieron ciertas limitaciones mentales en Marta.

Por ejemplo: “no toleraba” el agua fría, ni siquiera para lavarse las manos. Ni podía comer con otro tenedor que no fuese el que le regalo que su padrino hacía ya muchos años. Tampoco podía tragar pastillas sin que estén disueltas o la comida sin masticarla mucho más de lo normal en otras personas.

La gran lección de su vida llego cuando tuvo que ir a Dallas, Texas, USA  en un programa de intercambio de estudiantes, se encontró totalmente sola conviviendo por unos meses con una familia norteamericana otro continente, otro idioma y otras costumbres.

¡A sus padres les costó tomar la decisión! Pero al fin aceptaron al ver el entusiasmo que tenia Marta por viajar a USA. Se debía haber visto la despedida en el aeropuerto. Prácticamente toda la familia y amigos estuvieron presentes y recibió de todos muchas recomendaciones.

Su padre estaba inconsolable pero se hacía fuerte. Sus hermanos le entregaron una libreta con los teléfonos de todos ellos y de sus amigos, cuidadosamente escritos para que los llamara en caso de cualquier emergencia, todos sabían que Marta “no podía” recordar ni siquiera el teléfono de su casa.

Finalmente el avión partió, todos los familiares y amigos de Lucia se quedaron en tierra. La familia norteamericana  donde llego Lucia, de apellido Adams, formaba una típica familia norteamericana, padres y dos hijas, eran afables, corteses y muy buenos.

Como toda familia norteamericana permiten que cada persona sea responsable de sus cosas. Por ejemplo, cuando la Sra. Mary y su hija Sarah  la recogieron en el aeropuerto, le dejaron que cargara una de sus maletas hasta el coche, y ¡ella misma la acomodara en el baúl del coche!

El padre Jimmy Adamas tenía una bonita avioneta, Cessna 180 que era la alegría de toda la familia. Sarah estaba aprendiendo a conducir la avioneta, Marta se sorprendió que Sarah a su edad “podía hacer eso”.

 Su primera lección en USA llegó con el primer vuelo en la avioneta. Estaba muy ansiosa de volar, por lo que le habían comentado sus amigas y quería hacerlo antes de que sus padres se enteraran y se lo prohibiesen.

Llegó el día,  justo antes de subir, el Sr. Adams le preguntó si se mareaba, Marta le contestó que sí. Entonces le pusieron en sus manos dos cápsulas grandes y un vaso de agua. “Tómatelas rápido, con esto te sentirás bien todo el viaje”.

¡Dos cápsulas grandes! ¿Marta “no podía” tomar ni una aspirina sin disolverla? Quedó petrificada. Pero Sarah, su amiga, la urgió: ¡Tómatelas rápidamente, que tenemos que abordar ya!

Marta tomó una decisión rápida. Se echó las dos cápsulas en la boca ¡juntas!, y con un sorbo grande de agua se las tragó sin dificultad.

Cuando unos momentos más tarde la avioneta despegó, a medida que se elevaba, también se elevaba la autoestima de Marta y despegó. Se sentía feliz, liberada de uno de sus tontos “no puedo”. De regreso a su hogar temporal tomó la leche sin azúcar, se lavó las manos solamente con agua fría, y comió con cubiertos que no eran los suyos. Decidió nunca ser esclava de los “no puedo” que le limitaban vivir.

¿Tiene usted algunos no puedo, no quiero, no sé o si solamente…? A mi edad…no puedo aprender otro idioma, ¡No se decir NO! ¡No quiero que me vean! ¡No puedo correr, me canso mucho! ¡No puedo hablar en público! ¡Yo soy tímido! A mi edad es muy tarde para ¡aprender informática! ¡Soy malo para bailar! ¡No se cantar! ¡Estoy bien como soy! ¡Los…Italianos… somos así! ¡No quiero que los demás piensen que…! ¡Spain is different!… Esto NO ES una respuesta. Libérese de estos prejuicios limitantes que le impiden vivir tal cual es usted, una persona que usa todo su potencial en cada oportunidad.

La botella media llena: Adoptar costumbres limitantes. Creencias que obstaculizan su desarrollo personal y verdadero potencial que le mantienen en el montón, temeroso de correr riesgos y salir perdiendo.

La botella totalmente llena: ¡Elimine estas “barreras mentales”! Conviértase en una persona valiente que busca oportunidades de mejora, que ve el otro lado de luna, que para usted el sol sale cada día, que minimiza los obstáculos que le da la vida, que por el mismo precio planifica su felicidad y éxito.

“Nunca pierdas una oportunidad para perder una oportunidad”

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2 respuestas a Obstáculos Mentales

  • José Luis dice:

    Gran historia Wally.

  • Josep Sanvisens dice:

    Gracias por tu escrito wally!
    Cuando no somos capaces de conseguir un objetivo, no es por falta de capacidad nuestra como personas, es por reflejo de nuestro condicionamiento mental. Lo has explicado muy bien con este ejemplo.
    Un abrazo

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